Main menu:
General Chapter 2007 > Documents > Spanish language
Capítulo de la Unión de Nuestra Señora de la Caridad
Carrollton – 2007
Jornada del 7 de julio
¡Una jornada reamente intensa para las capitulares!
La mañana se dedicó al Fondo común.
Ya conocemos lo fundamental del texto sobre el Fondo común; lo hemos ido modificando y mejorando a medida que se han ido celebrando los encuentros de la Comisión Solidaridad/Justicia y Paz y los del Comité de Gestión. Constituye una base para un camino de compartir en la Unión, que abre la vía a nuevas relaciones entre nosotras, no sólo a nivel de los bienes, sino en nuestra manera de vivir la misión. Si nos comprometemos a fondo con él, puede convertirse en un signo profético para el mundo.
El Fondo común se basa en tres principios: interdependencia, confianza y co-responsabilidad. Una reflexión teológica, preparada por Anne-Marie Klopstein y Annick Egu con la colaboración de Elena Lasida, que ha acompañado a la comisión desde 2003, ayuda a las capitulares a profundizar su comprensión de estos tres principios, estableciendo el vínculo con los votos.
La interdependencia supone aceptar las diferencias, es una invitación a construir la vida junta, haciendo prevalecer lo comunitario sobre lo individual, valorando las riquezas no materiales.
A partir de 2 textos bíblicos (Lc 1, 26-38: la Anunciación; y Ac 5,17-26: la liberación de Pedro), en primer lugar se establece un vínculo con el fondo común: crear una relación liberadora, dado que todo el mundo da y recibe. La interdependencia da pie a una apertura que permite crear un nuevo tipo de relaciones, donde cada una hace suyo el proyecto realizado por las demás.
En relación con el voto de pobreza, no es tanto el “no tener” sino el “poner en común lo que tenemos”. Cuando renunciamos al control total sobre los bienes y cuando las riquezas se ponen en común y se administran en común, ganamos libertad con respecto a dichas riquezas. Y es entonces cuando descubrimos que el otro es una riqueza para mí.
La confianza es un principio que concierne a la adhesión al proyecto común. Las personas reconocen sus diferencias y se comprometen a construir juntas, a partir de dichas diferencias. Esto requiere tener fe en el otro, creer en sus posibilidades, atreverse a hacer cosas juntos.
Podemos encontrar la resonancia bíblica en el relato de la Alianza de Dios con Noé (Gen 9, 8-17), una alianza que convierte al Hombre en co-creador con Dios, que confía en las capacidades creadoras del Hombre y que asume con él los riesgos de la creación.
Si lo aplicamos al fondo común, se trata de desposeerse juntas para enriquecerse juntas, de construir juntas algo que no conocemos aún.
La confianza puede relacionarse con el voto de castidad: renunciar a una relación exclusiva para establecer relaciones más universales con personas que no hemos elegido, a nivel de la vida comunitaria o de los proyectos apostólicos. Es una invitación a construir relaciones de alianza y confianza, ahí donde imperan las relaciones de fuerza y dominación.
La co-responsabilidad implica en un grupo la aptitud para decidir y rendir cuentas, para realizar una tarea que se asume conjuntamente, con sus consecuencias positivas y negativas.
La reflexión se apoya en un texto bíblico (Gen 1, 1-31). La creación de Dios consistió en separar lo que estaba confundido en el caos. Una separación que plantea relaciones nuevas, el establecimiento de nuevas articulaciones entre elementos diferentes. La co-responsabilidad es creadora ya que renueva las relaciones entre las partes de un conjunto: relaciones circulares más que verticales.
Con respecto al voto de obediencia, que se vive en la relación con la autoridad, la co-responsabilidad nos dice algo nuevo sobre dicha relación, ya que es una obediencia compartida por todas, donde cada una depende de las demás y es responsable de las demás. Esta dependencia libera una fuerza creadora. Cada una de nosotras es co-creadora y no una mera ejecutora. La autoridad se convierte entonces en coordinación entre los miembros que asumen un proyecto común.
Por la tarde, los grupos de vida presentaron las cuestiones que les parecían vitales para la Unión en estos momentos; la facilitadora invitó a las que se sentían mas atraídas por un tema en concreto a que lo escribieran en la pizarra y posteriormente las hermanas interesadas en dicho tema añadían su nombre.
Así pues, tras los primeros momentos de indecisión, se constituyeron ocho grupos de tamaños distintos. Se pusieron a trabajar durante una hora larga, de forma muy libre, con la idea de extraer orientaciones para los 6 próximos años. El ambiente que flotaba en la sala del Capítulo al volver los grupos para la oración de la tarde era muy positivo: ¡una clara señal de que los intercambios habían sido muy ricos!
View and get original document